A mi madre. Me encantaba cómo me contabas este cuento, nunca me dio miedo, nos reíamos juntas.
Para Alida, una mujer inspiradora y llena de Vida.
Para Sebastián: Contempla el friso de Beethoven, el caballero conducido por las artes llega a su etapa de plenitud.
Es tu momento, nada es porque sí. Ríe en tu serena soledad la libertad que crece en ti.