A mi madre. Me encantaba cómo me contabas este cuento, nunca me dio miedo, nos reÃamos juntas.
Dedicado a todos nuestros abuelos y abuelas,
sobre todo a aquellos que están más solitos y sobreviven con sopitas de leche y recuerdos.
Y gracias a todas esas planchas que donan calor con exquisita ternura.
Dedicado a Pepe, por su apoyo en este proyecto, ¡GRACIAS!